No son berrinches, es que no pueden volar

rabietasMuchas veces nos encontramos ante la tesitura de lidiar con los temidos berrinches de nuestros hijos. Llega una edad en que decirles que no a algo que quieren se puede llegar a convertir en un problema grave ya que no encontramos maneras de explicarle a los peques el razonamiento de nuestra decisión.

Los expertos normalmente aconsejan desviar la atención a algo nuevo. También no luchar contra su rabia, solo ponernos a su lado y dejar que se calme puesto que en ese momento es cuando menos va a prestar atención. Y aún así, en muchos casos ni logramos calmarlos ni hacernos entender, entrando por desgracia en momentos de irritación en los padres y empeoramiento en el niño/a. Pero realmente entendemos que les pasa? Porque tienen esa reacción? En esta entrada intentaré explicar, de forma muy simplificada, uno de los motivos por los que su cerebro no puede asimilar el “No”, al igual que si le pidiésemos volar tampoco podrían.

El cerebro humano es un órgano muy complejo. Está dividido en multitud de unidades funcionales. Para que nos hagamos una idea, imaginad que el cerebro es una bolsa llena de nueces. Cada nuez (con su cáscara) sería un núcleo cerebral, una área del cerebro que participa en una/varias funciones. Respirar, mover la sangre, sentir, soñar, querer, todo esto depende de que nuez conecte con otras muchas (perdonarme la simplificación pero creo que ayuda a imaginarlo). Pues bien una de esas nueces, más bien una parte de la bolsa que contiene ciertas nueces, es él Área Prefrontal. Sería la zona del cerebro detrás de nuestra frente. Esta región del cerebro es una área importantísima durante toda nuestra vida y juega papeles fundamentales en nuestra relación con en el mundo que nos rodea (además de ser una de las áreas afectadas en enfermedades como la depresión o el Alzheimer, luego volveremos a esto). Una de estas funciones es lo que llamamos “toma de decisiones” y su correcto funcionamiento es vital para decidir qué estrategias tomamos en la vida. También participa en la inhibición de conductas (vamos en parar de pedir insistentemente algo). El día a día es una constante pelea en la que tenemos que decidir si luchar o salir corriendo, si ahorrar o darnos un capricho, si escribir un artículo o no para los blogs, etc. Muchas son inconscientes y otras son decisiones muy meditadas. En todas, la corteza prefrontal juega un papel importantísimo. Un ejemplo prototípico es el de Phineas Gage, que se atravesó el cráneo por accidente con una barra de hierro que le entró por lado izquierdo de la cara lesionándole dicha parte del cerebro. El hombre sobrevivió pero la consecuencia fue un cambio radical de humor, de hombre responsable a persona irascible y obstinado cuando le llevaban la contraria (os suena?)… Bueno me voy por los cerros de Úbeda, si queréis saber más podéis leerlo aquí.

prefrontal_cortex

Y que tiene que ver todo esto con las rabietas estaréis pensando a estas alturas (si no habéis dejado de leer hace rato). Pues que como todo en la vida, lleva su tiempo que el cerebro se acabe de formar. Cuando nacemos el cerebro está inacabado, ha de madurar y en gran parte lo hace gracias a las experiencias vitales. Y la corteza prefrontal, no acaba de estar madura hasta pasados los 4 años. Al ser el área necesaria para la toma de decisiones, para pasar de “quiero esto ahora” a “bueno no puede ser ahora, ya llegará no montemos un pollo así”, al no estar madura los niños menores de esa edad simplemente no pueden procesar tan fácilmente esas situaciones. Por lo tanto, el proceso de maduración de ésta área cerebral es uno de los factores, junto a otros, que favorece la aparición de los temidos berrinches. Como dice el título es como si les pidiésemos volar, pero por mucho que quieran no pueden al no tener las disposiciones necesarias.

Así que los pobre niños no sólo no tienen fácil gestionar su emoción sobre el querer tener una cosa y no poder, si no que seguramente también han de lidiar con la frustración de no poderse hacer entender, y de ver a si papi o mami desquiciándose con ellos.

Bueno, no se si al final me he dispersado pero espero que haya ayudado a entender un poco más el porque de las rabietas (algunos de sus motivos biológicos), y ojalá la próxima vez que vuestros hijos tengan una, os acordéis de este artículo, respiréis hondo y les abracéis. Ya sabéis papis, no les pidáis que vuelen… lo harán ellos solos a su debido tiempo.

PD: como os decía más arriba, el Área Prefrontal está muy afectada en Alzheimer. Si habéis tenido, por desgracia, contacto con un familiar enfermo, a que en muchos aspectos se comporta como un niño?

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4 comments

  1. Habrá que acordarse de la (dichosa) corteza prefrontal pues 😉 Yo pensaba que a los tres años ya empezaba a rular mejor. ¡Qué chasco!
    Muy bien escrito y explicado. ¡Gracias!

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