Te cambia, vaya si te cambia…

Cuando nos quedamos embarazados te encuentras en esa tan agradable situación en la que todos aquellos que ya han sido padres se te acercan a darte lecciones de vida. “Prepárate para no dormir“, “Ya verás que caro es todo”, y tonterías consejos similares. No obstante si que hay uno de estas “frases” que me ha calado hondo por su trascendencia: “La paternidad te cambia, ya nada será igual”.

Escribo esta entrada desde un aeropuerto cualquiera, de una ciudad cualquiera. Si bien es cierto que estos 150324_flights-hero-image_1330x742me sucede a diario, es cuando he de viajar por trabajo (poco) cuando más lo noto. Antes, ante un viaje como éste siempre sentías cierta emoción (mezclada con la pereza claro). La posibilidad de ver ciudades nuevas, a costes pagados, siempre ha sido agradable no nos vamos a engañar. Evidentemente echaba de menos a mi santa, pero nunca han sido muchos días seguidos. De hecho, me enteré de que estábamos embarazados de la peque en un viaje a USA, en un congreso en Boston (mamá no pudo aguantarse las ganas de decírmelo y no pudo esperar a la vuelta 😃 ). Pero eso se acabó desde que soy padre. Desde el minuto 1 que salgo de mi casa con la maleta sabiendo que hoy no dormiré con ellas, ya se ha arruinado el viaje.

Y es literal eh, me paso el día entero pensando que hará la peque, que palabras dirá, como se reirá, como sacará de sus casillas a mamá, si dormirá bien… Pienso que no podré despertarla por la mañana como siempre, llevarla a la guarde y que me de un beso antes de entrar. No desayunaremos juntos viendo sus dibujos ni me dirá que zapatos quiere que le ponga. Yo estaré lejos, en una habitación fría de hotel en una cama demasiado grande donde buscaré sus pies con mis manos y no estará ella allí.

Será que yo duermo bien en general y no necesito esas horas de descanso solo, seguro. Pero la paternidad me ha cambiado, tanto que ya no se estar ni un día sin ella a mi lado. Y es que la luz que ella da a nuestras vidas, no hay faro que la imite. Marca el camino a casa.

Descansa peque, juega, rie, salta, baila y haz muy feliz a mamá. Cuidaros que vuelvo en nada.

 

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2 comments

    1. ya ves… es una sensación muy rara porque cuando te vas unos días por trabajo siempre añoras a la santa, pero con los peques es como un vacío que… gracias por pasarte, influencer!! XD

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