No hay San Valentines para nosotros

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Escribo estas palabras de noche, mientras duermes. Descansas tras un largo día lleno de cosas por hacer, de cosas por cambiar de sitio. De comidas, de cenas, de meriendas. De pañales y de baños. Pero para mí, a estas horas en las que me quedo sólo, se me hacen las más vacías del día. Es verdad que descanso, que me relajo yo también. Pero echo de menos estar contigo.

Hoy es 14 de Febrero, el día de San Valentín, patrón de los enamorados. Pero no hay San Valentines para nosotros, no tengo días en los que celebrar mi amor por ti, ni santos, ni fiestas. Eres la persona que más he querido en mi vida y sin embargo, tu vives ajena a este día. Recuerdo cada segundo de mi vida a tu lado, cada sonrisa, cada palabra que has pronunciado a mi lado.

Y no hay San Valentínes porque desde que naciste, todos los días son el día del padre enamorado. Desde hace casi dos años vivo enamorado de ti. Nacida el Día Mundial de la Felicidad nos diste ese regalo, el de vivir plenamente cada segundo a tu lado. Así que aunque no hay el día del padre enamorado de su primera hija, hoy aprovecho este día para decírtelo, aunque lo haga cada día. Tu vives ajena este día, no leerás estas líneas, quizás hasta dentro de muchos años. Pero se que me entiendes, se que lo sabes. Nos miramos, me dices papa y se que mi mente y la tuya se están hablando, sonríes y se que lo sabes.

Pero ya que hoy es San Valentín, lo que si que puedo hacer es darle las gracias a mamá. NO sabría por donde empezar, definir cosas concretas. Pero todas se resumen en uno, gracias por ella. Gracias por cuidarla, por cuidarnos, por quererla y por querernos. Gracias por llenarme la vida de más caos del que yo te producía (así disimulo el mío entre el suyo). Gracias por el comedor a oscuras donde escribo esto, lleno de sus juguetes, pizarra y piano. Gracias por cada uno de los pañales que he cambiado y cambiaré, por poder llevarla cada mañana la guardería y por las siestas con ella. Pero sobre todo, gracias por quererme, por seguir a mi lado, por seguir siendo un auténtico coñazo a la hora de intentar hacerme mejor persona, mejor padre y mejor marido. Gracias porque desde le día que te conocí mi vida empezó a cambiar.

Siempre te digo que, como dijo Jobs una vez, no se pueden unir los distintos puntos mirando para adelante; se pueden unir únicamente mirando hacia atrás. Y es ahora, con nuestra princesa durmiendo a tu lado mientras yo escribo esto, que puedo mirar atrás, unir los puntos y saber que lo mejor que me ha pasado en esta vida ha sido conocerte. Ahora, uniendo los puntos lo entiendo todo. Ahora nuestra pequeña empieza a generar puntos nuevos, que uniremos juntos en el futuro. Gracias por tus sacrificios, gracias por querernos.

Ya acabo esta carta, más que eso es un pensamiento, un vaciado de mi ser en estas líneas. Gracias pequeña, te quiero con cada célula de mi cuerpo. Gracias mi amor, nos complementas a todos, eres el cimiento de esta familia. Gracias M y gracias C, vosotros nos aportáis risas, compañía, amor y sinceridad. Y gracias K, por no abandonarme aun, por seguir en mis brazos cada día, esté donde esté.

Gracias

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